Mariel Maya, fundadora y diseñadora de Mariel Maya Soul Jewels
Mariel Maya, fundadora y diseñadora.

El atelier

Mariel Maya

Cada piedra tiene un mensaje, y cada pieza es una memoria que se puede tocar.

Yo soy Mariel. Estudié comercio internacional, y a los treinta años empecé mi segunda carrera: diseño de joyería, en el Istituto Europeo di Design de Milán. Pero la verdad es que esto lo quería desde los cuatro años, cuando diseñé mi primera pieza. Solo que tardé casi tres décadas en darme permiso para hacerlo.

Fue un trabajo interior profundo, y muchas experiencias, lo que me llevó a entender algo: lo más importante es hacer lo que más te gusta, no lo que la sociedad quiere que hagas.

La India

Ese camino me llevó a la India. Llegué a Pune para estudiar gemología — no solo para identificar piedras, sino para entender su significado y su poder de sanación.

Tomaba clase en un cuarto con forma de pirámide, lleno de amatistas, cuarzo blanco y cuarzo rosa. Como parte de la experiencia, me hacían dormir con distintas piedras para notar su efecto en mí. Ahí dejé de verlas como minerales y empecé a sentirlas como compañeras, cada una con su propia intención.

“Me hacían dormir con distintas piedras para notar su efecto. Ahí dejé de verlas como minerales.”

Esa parte es la que más me mueve: cada gema que elijo tiene una historia y una intención detrás. Por eso cada pieza de esta marca nace de una selección personal de gemas naturales — turmalinas, perlas, zafiros, diamantes — y de metales como el oro y la plata. Nada se repite. Cada diseño es único e irrepetible, porque cada persona que lo elige también lo es.

El taller

Nuestro taller produce alrededor de cien piezas al año. Cada una se crea a mano, desde el diseño hasta el acabado final, con materiales seleccionados y un proceso que no se puede acelerar. Esa escasez no es una limitación: es lo que hace posible el cuidado. No hay producción en serie, no hay prisa, no hay piezas idénticas. Por eso el precio refleja el trabajo real detrás de cada pieza: horas de manos expertas, no un número de catálogo.

Por eso creé El lenguaje de las gemas: una guía de las piedras que uso en mis colecciones, con su procedencia y su significado. Porque cuando eliges una pieza, no solo eliges algo bonito — eliges algo que te habla.

No es joyería. Es memoria que se puede tocar.